viernes, 1 de enero de 2010

Krizálida.


I.
En aquella pretenciosa tranquilidad;
Que no sabe que vientos le aguardan
Me encontraba firme como una roca
Me hallaba a ras del suelo

II.
Después de reptar por la cuidad
Como lo hizo Eva en el edén
Me encontré sumergida
En un refugio de cristal.

III.
En las calles, plazas y paraderos
El gélido capullo colgaba
inerte y desapercibido
sustancial, aburrido,
como la mujer que lo habitaba

IV.
Las alas de mi espalda
Son lo suficientemente grandes
Como para surcar los cielos
Y volar, entre las hojas, entre las ramas
En las calles, plazas y paraderos.

V.
Y no lo hago, porque antes quiero
Que estén llenas de colores y destellos
De esos que por más que espere,
Sé que en mí...
(nunca existieron)

1 comentario:

  1. Los colores y destello están ahi, solo falta que los veas y que los dejes relucir, pq en la oscuridad tarde o temprano se opacara su belleza =)...

    =*

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