jueves, 31 de diciembre de 2009

Metro Estación Los Leones

Y me dejo estremecer por las palabras
Que inundan este lugar con el recuerdo de tus pasos…
Dejaría de escribirlas en un boleto
Pero mi bolígrafo, extrañamente está funcionando
Me está lanzando letras, para frustrarme un poquito más.

No recordaba, haber
Aparecido algún día por esos lugares
Donde me encontraba a solas
Esperando a nadie

Tampoco recordaba como se sentía
Ese picor dulzón del aire enclaustrado
Que se respira sin remedio
En los vagones herméticos de los trenes
De esos que ya no dejan atrás el humo
Ni silban cantos al viento fresco
De esos que roban la hostilidad
De las personas que van a su encuentro
Cada mañana, en cada trayecto
Por las tardes colmadas de agotamiento
Por los sauces llorones del tiempo
Que habitan estos sueños de cemento.

Yo los miro de lejos, absorta por el movimiento
Busco los colores, los sonidos, los lamentos
Los miro de reojo por si encuentro
Escondida en las redecillas del andamio
Brillando tras las luces, cantando tras los cristales
La sonrisa calida que una remota tarde
por primera vez me regalaste
Y el chillido de los trenes me pareció música,
Y el aire que no estaba ya no me hizo falta
Las escaleras eran montes sembrados
De flores blancas y en hermosos prados.

No recordaba este sentimiento
Ha de ser porque antes, jamás lo había tenido…
El banquito junto a la heladería
Me dice: - vuelva usted mañana,
Por si lo ve pasar nuevamente-

Que poca energía tengo
Para levantarme y volver a casa
Que patético me parece esto,
Que real me parece el mundo
Cuando guardo muy adentro, algún resto
De esperanza…
Quería añadir esto en el libro, tal vez para ese momento
Las aguas ya se hayan calmado,
Tal vez para ese momento
El tiempo las haya secado.